¿Cómo de sostenibles son las telas en tu armario?

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Hay dos cosas que puedes hacer desde hoy para crear ese armario sostenible que tanto quieres: comprar menos y comprar mejor.

Comprar menos no significa que tengas que convertirte en la perfecta minimalista, simplemente va de ir con cuidadín cuando vas de compras cuando en realidad no necesitas nada. Y cuando hablamos de comprar mejor, no solo estamos pensando en nuestras marcas o tiendas sostenibles favoritas, sino que también en cosas como cómo de larga va a ser la vida de tus prendas (tanto física como emocionalmente) o qué materiales se merecen un espacio en nuestro armario.

Y hoy precisamente vamos a hablar de los tejidos más comunes, tanto sintéticos como naturales, para descubrir cómo de eco es la ropa que tenemos en casa.

Creo que tendemos a pensar que todo lo que es natural es sostenible y que los materiales sintéticos son un regalo des mismísimo demonio. No cuestionamos materiales como el algodón, la lana o la seda mientras miramos con desconfianza al nailon, al poliéster y al spándex. Y ójala la historia fuera así de fácil, pero hay mucho más que tenemos que saber antes de juzgar un tejido.

Personalmente, prefiero utilizar productos naturales en lugar de sintéticos (ya sabes, por los microplásticos y esas cosas), pero en este tema nada es blanco o negro y tenemos que leer la letra pequeña y preguntarnos muchas cosas más allá que simplemente si nuestra camiseta está hecha de algodón o de poliéster. Cosas como:

  • ¿Proviene la tela de agricultura sostenible? ¿Quizá orgánica? En algunos casos las telas naturales obtenidas de cultivos orgánicos tienen una huella de carbono mucho menor.
  • ¿El tejido contiene un solo material o es mezcla? Por lo general, la ropa hecha de mezcla de más de un tejido (tipo 70% algodón, 30% poliéster) no se recicla.
  • ¿Cómo puedo deshacerme de la prenda una vez sea inutilizable? ¿Es un tejido reciclado o reciclable? ¿Es compostable?

Para entrar más en este tema y conocer todas las preguntas que debes hacerte antes de comprar algo, puedes leer este artículo sobre cómo averiguar si una marca es sostenible. Pero si quieres estar de verdad al día en todo lo relacionado con textiles sostenibles, te puedes suscribir a mi newsletter aquí. Si lo haces, cada miércoles vas a recibir un correo en el que hablamos de moda, tecnología, políticas medioambientales y activismo. Merece la pena, te lo prometo 💌

Ahora dejémonos de cháchara y vamos a lo que veníamos.

Materiales sintéticos

Los primeros materiales sintéticos empezaron a usarse en los años 30 y hoy tenemos una infinidad de ellos. Tantos que la mayor parte de nuestros armarios (algo así como el 60%) están compuestos por tejidos de este tipo.

Son tan populares porque son fáciles de lavar y mantener, y algunos de ellos pueden durar mucho tiempo en nuestros armarios si sabemos cómo cuidarlos. Pero vienen con más desventajas que otra cosa: los materiales sintéticos más populares están hechos de petróleo, lo que significa que son esencialmente plástico. Mal, mal.

¿Sabías que utilizamos 342 millones de barriles de crudo cada año para producir tejidos sintéticos? ¿Y que una lavadora de ropa de este tipo puede soltar más de 700.000 microfibras?

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Poliéster

El poliéster es la fibra sintética más utilizada y está presente en entre un 65 y 80% de la ropa producida en todo el mundo.

Desde el momento de su invención, se ha ido volviendo cada vez más y más popular. En 1980, el volumen mundial de producción de este material ya era de 5,2 millones de toneladas y en 2014, alcanzó los 46,1 milones de toneladas.

Es súper contaminante, pero el hecho de ser barato y fácil de producir, teñir y manipular son algunas de las razones detrás de su popuaridad (y gracias al poliéster la moda rápida está donde está💰).

Es cierto que para producirlo se necesita menos agua que para algunos materiales naturales, pero requiere muchísima energía, lo que le quita puntos de sostenibilidad. También tenemos el poliéster reciclado, que utiliza 30% menos de energía que el virgen, pero por lo demás tiene los mismos problemas.

Además, solamente cerca del 1% de todo el poliester que producimos en el mundo es reciclado.

Nylon

El nylon (o nailon or nilón) es esta tela elástica que seguro has conoces por las etiquetas de medias, bañadores y ropa de deporte. Bueno, para que veas, hasta las fibras de tu cepillo de dientes están hechas de nylon.

Y sí, es una tela super práctica, durable (menos en el caso de esas medias que se rompen con mirarlas) y le debemos mucho por tener usos en campos como el de la medicina, pero ahora sabemos hacer las cosas mejor sin tener que hacer daño a la mamá Tierra y sin crear microplásticos con todo.

La producción de nylon necesita muchísima agua y mucha de ella acaba conteniendo sustancias dañinas que entran en las corrientes de agua si no se tratan de manera adecuada.

Otra mala noticia es que el nylon no siempre se puede reciclar. Todo depende de dónde vivas y de si las marcas a las que compras tienen programas internos de reciclaje, algo que no suele ser el caso.

PVC

Espera…¿PVC? ¿Como las tuberías de mi baño?

Exaccctamente.

El PVC es un polímero sintético y aunque se venda utilizando nombres distintos, su nombre de verdad es cloruro de vinilo – pero claro, como que decir que tu bolso está hecho de cloruro de vinilo suena más feo que decir que es piel vegana.

Y bueno, es que se ha utilizado para todo, desde la construcción hasta la sanidad. En la ropa, lo puedes encontrar alternativas veganas a la piel annimal, en las prendas de BDS….de látex…perdón y en algunos equipamientos deportivos.

Hablamos del uso del PVC en ropa en este post about moda vegana y charlamos sobre cómo es uno de los materiales más tóxicos y menos sostenibles que puede haber, y también de las maravillosas alternativas que puedes encontrar, como el Piñatex, la piel de cactus o la piel de manzana..

PU

El PU es otra alternativa a la piel animal y es más eco que el PVC, pero sigue siendo sintético. Y como el PVC, también tiene un nombre largo que seguro que te suena y que es cero glamuroso: poliuretano.

Requiere monos agua y energia que el PVC y no contiene los productos dañinos que otros materiales sintéticos contienen. Pero a ver, sigue siendo plástico.

Y como el PVC, el poliuretano también tiene alternativas chachis naturales que apenas contaminan y son más éticas.

Materiales naturales

Algodón

Si has leído este post con los datos más aterradores de la industria de la moda rápida, ya sabes cuantísima agua se malgasta para hacer ropa.

Imagínate esto: el 70% del agua dulce del mundo se dedica a la agricultura y ganadería. De esto, el 3% se utiliza para cultivar algodón. Se necesitan más de 2.000 litros de agua para producir una camiseta de algodón y esa es la cantidad que una persona bebería a lo largo de 3 años.

Otro problema con el algodón es que muchas veces es un cultivo genéticamente modificado (algodón BT) – solo en Estados Unidos, el 94% de la producción de algodón es GMO. Los organismos genéticamente modificados no son siempre terribles, ya que normalmente se crean con la finalidad de alimentar a más gente o de hacer los cultivos resistentes a plagas.

Puedo hablar durante días sobre el lado más feo de este asunto, pero te lo van a explicar todo mejor en el documental The True Cost (disponible en Netflix).

En resumen, el algodón BT solo crece bien si se acompaña con determinados fertilizantes y pesticidas compatibles. Estos productos en ocasiones dañan el suelo y contaminan aguas, en ocasiones terminando en la ruina de los agricultores.

¿La alternativa? Algodón orgánico. Cada vez es más fácil de encontrar y más económico.

Tela vaquera

No sé que creí toda mi vida que se utilizaba para hacer tela vaquera, pero al parecer es simplemente algodón tejido de una manera diferente que le da esta textura más fuerte. Qué cosas.

Así que aquí encontramos los mismos problemas que nos daba el algodón – pide mucha agua, muy amenudo es un OGM – y le añadimos otro más: tintes chungos para darle ese colorcito tejano que tanto nos gusta.

Otro problema es que en la mayoría de marcas de moda rápida (o cualquier marca tirando a barata) encontramos mezclas de algodón + elastano u otras telas sintéticas. Esto significa que estos vaqueros no serán ni reciclables ni compostables y que soltarán microplásticos a lo largo de su vida de pantalón.

Cáñamo

El cáñamo es una tela milagrosa a la que no le damos el reconocimiento que se merece. Igual el nombre te suena, y es que viene de una variedad del canabis. Y precisamente esta es una de las razones por las que su producción y comercialización no está tan extendida.

Pero la verdad es que el cáñamo es lo más de lo más en el mundillo de las telas naturales sostenibles. Es una planta que no requiere tanta agua, no desviste el suelo de sus nutrientes y no necesita apenas ayuda externa de fertilizantes y pesticidas para crecer.

También es una tela muy versátil que ha sido utilizada durante siglos y se ha demostrado que te puede proteger de los rayos UV.

Lino

El lino viene de la planta del lino, que es la misma que da las semillas de linaza que le echas a las ensaladas. Si es que sirve para todo.

Los colores naturales del lino son estos preciosos tonos tostados, blancos, grises y beiges tan característicos que siempre se llevan. Esto le da al lino extra puntos de sostenibilidad porque no hace necesario el uso de tintes para darle colores bonitos.

Ahora lo conocemos más como un material de lujo por el tiempo y el esfuerzo que lleva hilarlo y producir la tela, pero es super versátil, práctico y cómodo y, si sabes cómo cuidar de él, te acompañará muchísimos años.

Lana

Ahora entramos en este territorio en el que nos metemos en asuntos éticos. La producción masiva de lana está relacionada a prácticas cuestionables que nadie debería defender, como por ejemplo mulesing, que es la retirada de la piel más propensa a infecciones del animal. Y esto hace de la lana un tejido no vegano y normalmente no libre de crueldad animal – aunque lo contrario sí existe y es cada vez más fácil de encontrar.

Y es que tenemos que recordar que los animales que producen lana tienen que ser esquilados de vez en cuando como parte de su rutina higiene y mantenimiento, independientemente de que su lana se acabe utilizando para crear fibras o no, así que lo importante es asegurarse de que esto se hace de forma ética.

En lo relavito al medioambiente, as emisiones ligadas a la lana vienen sobre todo de la ganadería y el resto del proceso apenas contribuye a su huella de carbono. Además, la lana es un tejido muy duradero y práctico que es también biodegradable y renovable.

Las alternativas veganas a la lana son sintéticas, con lo que volvemos oootra vez a problemas como los de los microplásticos. Así que si quieres asegurarte de que tu lana es completamente sostenible y ñetica, puedes buscar ropa con certificaciones que aseguren prácticas responsables o comprar ropa de lana de segunda mano.

Seda

Con la seda también damos con este problema ético ya que para producirla, los gusanos de seda son hervidos vivos. Pero, a diferencia de la lana, la seda tiene una huella de carbono mucho mayor y se necesita mucha agua y energia para producir pequeás cantidades.

Pero hay otras alternativas además de las hechas de materiales sintéticos, como la llamada seda de la paz o peace silk. Esta se produce sin matar a los gusanos, pero no es una práctica muy común y es difícil asegurarse de que se trata de seda ética de verdad en cada caso particular.

Hay otras inovaciones fascinantes como la seda hecha de fibra de naranja – si estás suscrita a mi newsletter ya la conoces 😉 –, hecha de restos de cítricos.

Piel

La huella de carbono de la piel animal convencional es muy, muy alta. También necesita muchísima agua y la industria peletera es infame por contaminar ríos y aguas subterráneas de todo el mundo con los productos utilizados para el curtido de la piel.

La piel convencional no es ética, no hay duda sobre ello. Si estás buscando piel ética, tienes que ir con alternativas veganas como PVC o PU, de los que ya hemos hablado, o materiales innovativos como piel de cactus o Piñatex.

Es cierto que las prendas hechas de piel duran años si se tratan de manera apropiada, así que si quieres aprovecharte de las cualidades de este material sin tener que contribuir a la industria, busca piel certificada de bajo impacto (ojo, esta no tiene garantías éticas) o compra tus productos de piel de segunda mano.


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